Ilustración de un banco central junto a una obra de vivienda y flechas de tasas

Leonardo Villar descarta bajar tasas del Banrep pese al freno en vivienda

Las tasas del Banrep siguen altas porque el Banco de la República quiere consolidar la baja de la inflación antes de hacer nuevos recortes, aunque el gerente general, Leonardo Villar, admitió este 22 de octubre de 2026 que ese nivel de intereses golpea de forma directa a la construcción de vivienda. Durante el Congreso Colombiano de la Construcción 2026, en Colombia, Villar explicó que la junta directiva mantiene la cautela por el salario mínimo, el deterioro fiscal y el repunte de la demanda interna.

El impacto en vivienda y la postura del Banrep

Villar reconoció ante empresarios del sector que las tasas altas representan un problema para la construcción, en especial para vivienda. Aun así, sostuvo que el Banco de la República no puede bajar el costo del crédito sin asegurar que la inflación siga bajo control y sin comprometer la estabilidad macroeconómica.

“Me encantaría poder bajarlas, me encantaría estar en una situación en la que eso fuera posible de una manera sostenible”, dijo el gerente general. También señaló que la meta de inflación es del 3% anual y que el objetivo del Emisor es proteger el poder adquisitivo de los hogares colombianos.

El gerente recordó que la inflación llegó a un máximo de 13,4% en marzo de 2023, después de haber estado por debajo del 2% en 2020. Ante ese salto, el Banco de la República subió su tasa de intervención del 1,75% al 13,25%, un ajuste que calificó como “muy fuerte” e “impopular”, pero que ayudó a bajar la inflación al 2,8% a mediados de 2025. Con ese resultado, la autoridad monetaria empezó una reducción gradual hasta llevar la tasa al 9,25%.

Los factores que frenan nuevos recortes

Villar explicó que la flexibilización de la política monetaria se desaceleró por tres razones. La primera fue el aumento del 23% en el salario mínimo, que consideró “totalmente inconsistente” con la meta de inflación y que, según dijo, afectó la credibilidad del mercado sobre la trayectoria de los precios.

El segundo factor fue el incremento del déficit fiscal y del gasto público. Según el gerente, después del ajuste realizado tras la pandemia, el déficit primario había caído hasta casi cero en 2023, pero luego volvió a desviarse, lo que agregó presión al panorama económico.

La tercera razón fue el repunte de la demanda interna desde mediados de 2025. Villar indicó que ese indicador creció cerca del 4,8% en el segundo trimestre de 2026, lo que impulsa las ventas del comercio, pero no necesariamente refleja una mayor capacidad productiva de la economía.

“El problema es que la demanda interna está impulsada por cosas artificiales, no porque la capacidad productiva de la economía esté aumentando”, afirmó. De acuerdo con su explicación, esa dinámica está generando desequilibrios, entre ellos un déficit importante en la balanza comercial de bienes, que en 2026 alcanzaría un récord histórico en Colombia.

El gerente señaló que el sector de servicios y las remesas enviadas desde el exterior han servido como amortiguador frente a esa presión comercial. Sin embargo, insistió en que el Banco de la República no cederá a presiones para hacer recortes inmediatos que comprometan el proceso de desinflación.

“Las tasas altas son un requisito necesario para que la inflación baje, y con la inflación baja sí será posible tener tasas bajas pero sostenibles”, concluyó Villar. La próxima etapa para el Emisor seguirá marcada por la prioridad de mantener la inflación en descenso antes de acelerar nuevos recortes.

Con información de Portafolio.

Scroll to Top