Camacol propuso en Cartagena usar el ahorro voluntario de pensiones como una vía para financiar la compra de vivienda en Colombia, en medio de las restricciones fiscales que frenan la reactivación de subsidios como Mi Casa Ya 2.0. La idea fue expuesta durante el Congreso Colombiano de la Construcción 2026 y cobra relevancia porque el gremio busca nuevas fuentes para sostener el acceso a vivienda sin depender por completo del presupuesto público.
La apuesta del gremio constructor
El presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción, Guillermo Herrera, dijo que el gremio ya conversa con los fondos de pensiones para revisar mecanismos que permitan destinar parte del ahorro voluntario a la financiación de vivienda. Según Herrera, “estamos hablando con los fondos de pensiones para mirar posibilidades de movilizar el ahorro voluntario para que los hogares compren vivienda. Hay aproximadamente 50 billones de pesos en fondos voluntarios de pensiones”.
La propuesta hace parte de un grupo de alternativas que analiza el sector constructor para ampliar las fuentes de financiación, entre ellas el uso de recursos de regalías. Camacol sostiene que estas opciones buscan responder al escenario actual de ajuste fiscal y a la dificultad para abrir espacio a nuevos subsidios habitacionales.
Herrera señaló que el Gobierno enfrenta un margen limitado para destinar recursos adicionales. “Al Gobierno hay que acompañarlo en este momento de ajuste fiscal. El presupuesto de inversión es de 95 billones de pesos para 2027, pero 70 billones están inflexibilizados. El espacio de maniobra son 15 billones”, afirmó.
El impacto sobre Mi Casa Ya
El dirigente gremial explicó que las dificultades presupuestales se suman a los compromisos de reconstrucción de los territorios afectados por el terremoto del 10 de agosto, lo que ha modificado las prioridades de la administración del presidente Abelardo de la Espriella. En ese contexto, Camacol ve complicado que el Ejecutivo asigne nuevos recursos para reactivar los subsidios de vivienda.
En el caso de Fonvivienda, Herrera precisó que la entidad tiene asignados $709.000 millones, pero solo $87.000 millones corresponden a recursos no inflexibilizados. Aun así, aseguró que el gremio mantiene su respaldo a una política de subsidios enfocada en los hogares de menores ingresos.
Además de buscar nuevas fuentes de financiación, Camacol trabaja en un esquema que permitiría conservar la cobertura histórica de beneficiarios de Mi Casa Ya, pero con un costo fiscal 40 % menor al del modelo anterior. Herrera agregó que el sector también quiere aprovechar este momento para avanzar en la simplificación de trámites, la habilitación de suelo, la renovación urbana y nuevos modelos de negocio, incluido el arrendamiento especializado.
La discusión sobre estas alternativas llega cuando el sector sigue buscando cómo sostener el acceso a vivienda en un entorno de presión fiscal y de recursos limitados para subsidios. La próxima etapa, según Camacol, pasa por seguir afinando con los fondos de pensiones los mecanismos para mover parte del ahorro voluntario hacia la compra de vivienda.
Con información de Portafolio.

