Urna y podio simbólicos por la victoria electoral de Lula

Lula gana la presidencia de Brasil con 51,76 % de los votos

Luiz Inácio Lula da Silva ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil este domingo 25 de octubre de 2026, tras una remontada frente al senador Flávio Bolsonaro. El resultado, confirmado por el escrutinio oficial, le da a Lula el regreso a la Presidencia con 51,76 % de los votos, frente al 48,24 % de su rival, en una votación que redefine el rumbo político del país más grande de Sudamérica.

Según los resultados oficiales con el 99,81 % de las urnas escrutadas, la diferencia fue superior a cuatro millones de votos a favor del dirigente del Partido de los Trabajadores. En la primera vuelta, Bolsonaro había quedado al frente con 47 % de los apoyos, dos puntos por encima de Lula y con una ventaja de 2,2 millones de votos. La segunda ronda invirtió por completo ese escenario y marcó una de las recuperaciones electorales más llamativas en la historia democrática brasileña.

Un regreso inédito a la Presidencia

La victoria de Lula tiene un peso histórico adicional: es la primera vez desde el fin de la dictadura militar, entre 1964 y 1985, que un candidato que terminó segundo en la primera vuelta logra imponerse en el balotaje. También será la cuarta vez que asuma la Presidencia de Brasil, algo que no había ocurrido antes en el país.

El próximo 5 de enero, en Brasilia, Lula tomará posesión para su cuarto mandato, el segundo consecutivo, con 81 años. Mientras tanto, Flávio Bolsonaro perderá sus fueros como parlamentario a partir de febrero y deberá responder a por lo menos dos investigaciones relacionadas con supuestos delitos de blanqueo de capitales.

La campaña y el giro final

Después de una primera etapa que el propio Lula calificó como “desorganizada”, su campaña cambió de rumbo y apostó por llenar las calles y las redes sociales. Esa estrategia se tradujo en marchas multitudinarias en varias ciudades del país y en una agenda de anuncios desde la Presidencia, entre ellos la aprobación en el Congreso de la jornada laboral, el perdón de deudas a millones de trabajadores autónomos y medidas de incentivo para el sector de los videojuegos.

En paralelo, Lula buscó debilitar a su adversario con una ofensiva política centrada en la gestión de Jair Bolsonaro entre 2019 y 2022. Lo asoció con la “motosierra” de Javier Milei, advirtió que su triunfo representaba un “riesgo para la democracia” tras la intentona golpista liderada por su padre después de perder las elecciones de 2022 y lo vinculó con sospechas de corrupción y con parientes de grupos paramilitares de Río de Janeiro.

También sostuvo que, con una victoria de Flávio, Brasil quedaría subordinado a Donald Trump en asuntos como seguridad y minería. En uno de sus actos de campaña, Lula dijo: “No permitiremos que Brasil sea el patio trasero de nadie”.

Flávio Bolsonaro, ungido como candidato por su padre, llegó al cierre de la campaña en desventaja, después de que las últimas encuestas lo mostraran apenas por delante o en empate técnico con Lula. Aun así, los dos últimos sondeos publicados antes de la votación lo ubicaban con 51 % de apoyo, frente al 49 % del expresidente.

Con este triunfo, Lula ejercerá su último mandato y lo hará con un Congreso más inclinado a la derecha que hace cuatro años.

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