Kbeto Zuleta sigue en cuidados intensivos en la Clínica Sinais Vitais de Bosconia, Cesar, con pronóstico reservado, después del accidente del bus en el que viajaba su agrupación entre Pueblo Nuevo, Magdalena, y Bosconia. El cantante Carlos Alberto Zuleta García sufrió graves lesiones vasculares y óseas en ambas piernas; por la complejidad de las heridas, los médicos le amputaron una de ellas y la otra permanece en evaluación especializada. En el siniestro murieron dos integrantes del grupo y 21 personas resultaron heridas.
El vehículo de la empresa Súper Star se salió de la vía, chocó contra una barrera de contención y terminó en el río Ariguaní. El hecho interrumpió una gira que había comenzado el sábado 24 de octubre en Valledupar y que seguía con una presentación privada en Sincelejo, Sucre, el domingo 25 de octubre. Para la familia Zuleta y para su agrupación, el episodio marcó el cierre de una jornada que había transcurrido con normalidad hasta el regreso.
El viaje antes del accidente
Según Nolberto Rodríguez, percusionista del grupo, Kbeto ocupaba como siempre un espacio adaptado con dos sillas para descansar durante los trayectos. En esa ruta hablaron sobre música, sobre el lanzamiento de Dinamita y sobre los planes de promoción, además de posibles presentaciones en Venezuela y Estados Unidos. Rodríguez también recordó que el cantante llamó a su esposa, Lina María Britto, y a su hija de nueve años durante el recorrido.
La presentación en Sincelejo fue en una fiesta privada por un bautizo, a la que también estaba invitado Elder Dayán Díaz, hijo de Diomedes Díaz. La agrupación llegó entre las cinco y media y las seis de la tarde, se cambió, cenó y luego Kbeto salió al escenario con un suéter verde y un pantalón gris, después de viajar con camuflado verde. Antes de cantar, tuvo un encuentro con Elder Dayán Díaz detrás de la tarima y, al terminar, regresó al bus junto con sus músicos.
En ese momento, Kbeto volvió a hablar con Rodríguez y le dejó una frase que el percusionista no olvida: “Majestuoso, la tiramos toda, ¿verdad?”. Luego añadió que se había exigido al máximo porque “me tocaba tirarla toda porque hay que representar a la familia Zuleta”. Minutos después, los músicos se acomodaron para regresar y el cantante volvió a recostarse en el camarote improvisado.
La herencia Zuleta y la recuperación
Kbeto creció en Valledupar rodeado de guacharaca, caja, acordeón, parrandas y festivales, y avanzó en una carrera que comenzó hace más de dos décadas, marcada por el peso de ser hijo de Tomás Alfonso “Poncho” Zuleta y miembro de la dinastía Zuleta Díaz. En las jornadas de grabación de Dinamita, junto a Francisco “Franco” Argüelles Coronel, insistió en que quería construir una identidad propia sin desprenderse de su apellido.
Argüelles recordó que el proyecto es un álbum trabajado durante seis meses y que busca mostrar una versión renovada de Kbeto, conectada con nuevas generaciones y sin perder la esencia del vallenato. También afirmó que el cantante tiene una voz melodiosa y original, con potencia vocal heredada de su padre. En la agrupación, además, lo describen como un jefe cercano, pendiente de cada detalle y de las necesidades de sus músicos.
Su tío Fabio Zuleta lo definió como alegre, jocoso, dicharachero, inteligente y disciplinado. Este lunes 26 de octubre en la noche, Poncho Zuleta llegó a Valledupar desde Estados Unidos para acompañar a su hijo durante la recuperación. Mientras tanto, Kbeto permanece bajo observación médica en Bosconia, en medio de un cuadro delicado tras el accidente del bus que cayó al río Ariguaní.

