Egipto quiere aprovechar las restricciones en el estrecho de Ormuz para posicionarse como un corredor energético entre productores del golfo Pérsico y los mercados internacionales. La estrategia fue expuesta esta semana en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, donde el gobierno egipcio presentó su infraestructura como una alternativa para mover hidrocarburos por una ruta distinta a los pasos hoy tensionados.
La propuesta la formuló Karim Badawi, ministro de Petróleo egipcio, quien destacó que el país cuenta con terminales, refinerías, plantas de licuefacción de gas natural y redes de interconexión que le permiten recibir, procesar y redistribuir energía. Según el funcionario, esa capacidad puede fortalecer la seguridad del suministro regional e internacional.
Egipto ofrece infraestructura para conectar el golfo Pérsico con Europa y Asia
El planteamiento se hizo durante la Abu Dhabi International Petroleum Exhibition & Conference (ADIPEC), uno de los encuentros más importantes de la industria energética mundial. Allí, Badawi sostuvo que la ubicación de Egipto, entre África, Asia y Europa, le da una ventaja logística para el comercio y la distribución de energía.
En un comunicado, el ministro afirmó que el país tiene una infraestructura integrada que incluye complejos petroquímicos y de fertilizantes, refinerías, plantas de licuefacción y terminales de regasificación. Con ese sistema, Egipto puede recibir gas de distintas fuentes, licuarlo, almacenarlo y devolverlo a estado gaseoso para su distribución.
- Egipto busca fortalecer sus alianzas con Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y otros productores del golfo Pérsico.
- El objetivo es aprovechar terminales, depósitos de almacenamiento y capacidades de comercialización.
- La meta es mejorar el vínculo logístico entre el mar Rojo y el Mediterráneo.
- El país plantea rutas más flexibles para mover y vender productos petrolíferos.
Las rutas de Ormuz y Bab al Mandeb siguen bajo presión
La apuesta egipcia gana relevancia en un momento de dificultades para los corredores energéticos tradicionales. El estrecho de Ormuz permanece restringido desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, en febrero, mientras que en el estrecho de Bab al Mandeb los rebeldes hutíes de Yemen mantienen un embargo a los buques saudíes por la intervención de Riad en la guerra civil yemení, en respaldo al Gobierno reconocido internacionalmente.
En ese contexto, Egipto aparece como una opción para exportadores de petróleo que han tenido que buscar rutas alternativas. El 22 de octubre, Amin Nasser, presidente de la petrolera estatal saudí Aramco, dijo que la terminal de Sidi Kreir, en la costa mediterránea egipcia, es una de las vías que usa la compañía para exportar crudo, junto con Ormuz y Bab al Mandeb.
Además del crudo, la infraestructura egipcia incluye plantas de licuefacción y terminales de regasificación que permiten atender necesidades del mercado de gas. Con esa capacidad, el país busca consolidarse como un punto de paso y redistribución para el comercio energético internacional.
El siguiente paso para esa estrategia será profundizar las alianzas con los productores del golfo Pérsico y el uso de sus instalaciones de transporte, almacenamiento y comercialización.
Con información de Portafolio.

