Los terremotos en Venezuela del miércoles 24 de junio, ocurridos a las 6:05 de la tarde, llevaron a Jorge Bastidas, un desarrollador venezolano de 32 años que vive en Argentina, a crear una plataforma independiente para ayudar a ubicar desaparecidos en Venezuela y reunir reportes de familiares que no lograban comunicarse con sus seres queridos. Bastidas estaba en Bogotá por trabajo cuando recibió la alerta de un amigo y, tras no poder contactar a su familia ni a otros conocidos, decidió montar una herramienta que hoy concentra decenas de miles de registros y sigue depurando los datos.
“Sentí tanta impotencia por estar fuera del país que busqué otra forma de ayudar”, dijo Bastidas, quien explicó que la página nació cuatro horas y media después de los sismos, con apoyo de Claude, el asistente de inteligencia artificial de Anthropic. El portal, llamado Desaparecidos Terremoto Venezuela, recibió 82.610 reportes durante casi cuatro meses de funcionamiento y, tras eliminar duplicados con ayuda de voluntarios, registra al menos 29.486 personas que todavía no han podido ser contactadas.
La cifra sigue sin cerrarse porque el gobierno de Delcy Rodríguez no ha publicado una lista oficial de desaparecidos ni habilitado un canal para recibir esos reportes. Otra plataforma independiente, Venezuela Reporta, calcula que hay 41.357 personas sin contactar a partir de la información enviada por ciudadanos. Bastidas dijo que siente “indignación” porque el gobierno cuenta con recursos para estimar el número de desaparecidos, buscarlos y entregar información verificada a la población, pero no lo hace.
Consultado sobre la falta de cifras el 11 de julio, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, respondió: “Nosotros no podemos manejarnos en base a especulaciones, sino que tenemos que manejarnos en base a la realidad”. Más adelante, el 4 de agosto, el gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán, informó que había 1.579 desaparecidos. Bastidas, que vive en Buenos Aires desde que emigró de Venezuela, afirmó que al principio no conocía la magnitud del daño y que la entendió horas después, cuando ya estaba trabajando en la herramienta.
Cómo funcionó la plataforma
En sus primeras versiones, el portal pedía foto y nombre de la persona desaparecida, además de los datos de quien hacía el reporte, su teléfono y la fecha y ubicación del último contacto. Los registros se cargaban en una base de datos organizada con inteligencia artificial, a la que Bastidas le asignó funciones de varios ingenieros para trabajar en paralelo. “La inteligencia artificial actuó como el equipo de desarrollo de la plataforma”, explicó.
En la madrugada del 25 de junio, Bastidas compartió el enlace con allegados, pero el alcance creció cuando una amiga lo difundió en redes sociales. Ese día hubo cerca de 800.000 usuarios y la página se cayó por el volumen de tráfico, lo que obligó a cambiar la infraestructura. Al día siguiente aparecieron reportes falsos y contenidos de burla, incluidos registros con los nombres de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello, por lo que el equipo reforzó filtros, bloqueó patrones de nombres y habilitó un panel de moderación y una opción para denunciar contenido.
El jueves 25 de junio, Bastidas recibió una propuesta de LAB-CO, un laboratorio de innovación que opera en México, para sumar reconocimiento facial y comparar fotografías de las personas reportadas como desaparecidas. Santiago Rosas, cofundador de LAB-CO, señaló que la herramienta partió de identIA, un modelo de inteligencia artificial usado para identificar personas fallecidas por sus tatuajes y que ya había sido utilizado por servicios forenses de varios estados de México y Guatemala. En las dos primeras semanas, esa sección tuvo 19.000 visitas, según Google Analytics.
La verificación también avanzó con apoyo de voluntarios que recopilaron listas de hospitales para encontrar desaparecidos. Daneli Hernández, abogada venezolana radicada en Argentina, coordinó contactos en Venezuela para conseguir información directa de víctimas y comparar listas escritas a mano de personas que llegaron a centros de salud. Según explicó, un equipo de entre 15 y 20 personas transcribió esos registros y consolidó la información; afirman haber reunido más de 3.000 registros de casi todos los hospitales de Caracas y La Guaira.
Las familias acudieron a esas plataformas ante la ausencia de información oficial. Alceo Angelini contó que durante dos días no supo nada de su primo en La Guaira y recurrió a los portales independientes porque, dijo, “la única forma que teníamos de reportar fueron estas herramientas que civilmente aparecieron”. Aunque su familiar apareció después por sus propios medios, la búsqueda sirvió para mantener una vía de ayuda y tranquilidad.
Bastidas también denunció ataques informáticos que alteraron 15.000 registros y provocaron la pérdida de alrededor de 1.200 datos, pese a que la plataforma tiene copia de seguridad diaria. Además, reportó ataques de bots que obligaron a restringir aún más la edición y a sumar controles de seguridad. Ahora planea abrir un centro de llamadas para verificar números disponibles en la base de datos y confirmar los reportes publicados.
“No deberíamos esperar por el Estado para tomar acción”, dijo Bastidas. “Todavía no sabemos la magnitud real del daño”, añadió, al señalar que seguirá trabajando hasta poder decir con claridad: “Esto es lo que tenemos”.
Con información de El Tiempo.

