Las protestas en Puerto Rico por el alza en la factura de la luz, los apagones frecuentes y el encarecimiento del costo de vida reunieron este sábado a varios cientos de personas en San Juan, en una movilización dirigida contra LUMA Energy, la empresa privada que opera la transmisión y distribución de electricidad, y contra las políticas del Gobierno. La protesta se concentró frente a las oficinas que LUMA comparte con la estatal Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), en medio del malestar por una tarifa que en octubre alcanzó un récord en la isla.
Los manifestantes marcharon al grito de “lucha sí, entrega no”, mientras la convocatoria se extendía desde las redes sociales y tomaba fuerza entre comerciantes afectados por los nuevos cobros. La subida más reciente llevó el kilovatio hora a 33,85 centavos de dólar a principios de octubre, un aumento de 18,5 % frente al trimestre anterior.
Ese nivel convirtió la tarifa en la más alta registrada en la isla y superó ampliamente el promedio de Estados Unidos, país del que Puerto Rico es un Estado Libre Asociado. La protesta reflejó el impacto inmediato de ese aumento sobre hogares y negocios, en una economía golpeada además por los demás costos de vida.
La defensa de LUMA Energy
Ante las críticas, LUMA Energy sostuvo que no es responsable del aumento en la tarifa porque no compra el combustible ni genera la electricidad, factores que, según la empresa, han impulsado los costos. La discusión se concentra así en el modelo de operación del sistema eléctrico y en quién debe responder por la escalada de precios.
La manifestación dejó en evidencia el nivel de desgaste acumulado por los cortes de energía y los incrementos en la factura. También mostró cómo el descontento ha ido creciendo fuera de los canales políticos tradicionales, con una convocatoria nacida en redes sociales y empujada por comerciantes que dicen estar presionados por el nuevo valor del servicio.
Puerto Rico sigue enfrentando el reto de un sistema eléctrico con costos crecientes y cuestionamientos sobre la gestión del servicio, en un escenario en el que la presión ciudadana ahora se expresa en la calle. La discusión quedó abierta en el punto más visible de San Juan: las oficinas compartidas por LUMA Energy y la AEE.

