Brasil vive este domingo 25 de octubre una segunda vuelta presidencial marcada por elecciones en Brasil muy cerradas entre Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección, y el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, en una jornada que definirá quién gobernará el país en el próximo mandato. Ambos ya votaron, mientras se reportaban denuncias de violencia política y el Tribunal Electoral pidió que la jornada transcurra en paz.
Una disputa ajustada en las urnas
Cerca de 158,7 millones de brasileños están habilitados para participar en la votación. Los centros electorales abrieron a las 8:00 a. m. y tienen previsto cerrar a las 5:00 p. m., hora de Brasilia, tras lo cual comenzará el procesamiento de los sufragios para divulgar los resultados oficiales.
La contienda llegó al día decisivo sin una ventaja clara. Cinco encuestas divulgadas el sábado 24 de octubre ubicaron a Flávio Bolsonaro entre uno y dos puntos porcentuales por delante de Lula da Silva, aunque esas diferencias quedaron dentro del margen de error y no permiten definir un favorito contundente.
Flávio Bolsonaro votó en Río de Janeiro y aprovechó la jornada para insistir en su llamado al cambio político. Dijo que la esperanza se convirtió en miedo para los brasileños y pidió acudir a las urnas “haga lluvia o haga sol”. También afirmó: “Brasil va a cambiar. Brasil va a vencer”, al tiempo que cuestionó la gestión de su rival y defendió la necesidad de reorganizar el país.
Lula votó en São Bernardo do Campo, municipio vecino a São Paulo donde comenzó a hacerse conocido como dirigente sindical en la década de 1970. Después de sufragar, sostuvo que los brasileños salieron a las calles a “defender sus conquistas” y aseguró que esta campaña de segunda vuelta estuvo marcada por las mayores manifestaciones políticas de los últimos 50 años.
Violencia política y llamado a la calma
Durante sus declaraciones, Lula denunció episodios de violencia que atribuyó a militantes del Partido Liberal. Las acusaciones surgieron mientras se conocían reportes de agresiones en actividades políticas, lo que elevó la tensión alrededor de la votación.
Uno de los hechos ocurrió en Minas Gerais, donde la concejal del Partido de los Trabajadores Iara Pimentel fue agredida la noche del sábado cuando participaba en una caravana de apoyo a Lula. Según lo divulgado, un grupo de manifestantes con camisetas de la selección brasileña lanzó botellas de vidrio, ladrillos y otros objetos contra quienes iban en el camión que encabezaba la movilización.
El presidente del Tribunal Superior Electoral de Brasil, Kassio Nunes Marques, expresó después de votar en Brasilia que espera que todo suceda con normalidad. “La expectativa es que todo transcurra en paz y dentro de la normalidad”, dijo, y destacó que la Justicia Electoral está movilizada en todo el territorio para garantizar la libre expresión de la voluntad de los electores.
Nunes Marques también presenció la emisión del informe de “cero votos”, el documento que certifica que las urnas no tenían sufragios antes de iniciarse la jornada. Señaló que la institución busca preservar un ambiente de tranquilidad y respeto, similar al de la primera vuelta.
La participación también se sintió fuera de Brasil. En Madrid, miles de brasileños acudieron a votar durante la mañana en una jornada mayoritariamente tranquila, aunque algunos electores se enfrentaron en la entrada del colegio Blanca de Castilla por diferencias ideológicas y el personal encargado de organizar las filas intervino para separarlos.
Con los candidatos ya en las urnas y el escrutinio en marcha tras el cierre de la votación, el resultado definirá el rumbo político de Brasil para los próximos años.

