Los presidentes de los grupos Aval, Bolívar, Cibest y de la Fundación Grupo Social advirtieron este 23 de octubre en Cartagena que la inversión privada debe volver a liderar la economía colombiana, en un momento en que el gasto público sostiene buena parte del crecimiento y la construcción busca fórmulas para reactivarse con poco costo fiscal. El planteamiento se hizo en el cierre del Congreso Colombiano de la Construcción de Camacol y pone sobre la mesa el impacto que tendría un mayor impulso privado sobre el crecimiento y la vivienda.
La alerta sobre el motor del crecimiento
El presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, abrió el panel con una cifra que marcó la discusión: de los 2,5 puntos que creció la economía, 1,4 los aportó el Gobierno y apenas 0,2 la inversión. “Es aterrador, no solamente por el número, 2,5, digamos, no es un número para celebrar, sino principalmente por la composición”, dijo.
Malagón añadió que la participación del sector público en el crecimiento es “inédita” y remató con una comparación: “Siete veces, queridos colegas, siete veces la contribución que hace el sector privado a través de la inversión”.
María Lorena Gutiérrez, presidenta del Grupo Aval, sostuvo que esa dependencia del gasto público no se mantendría en el tiempo. Según estudios del conglomerado, el gasto público pasaría de crecer en promedio 8% este año a 1,5% en 2027. “Eso significa que si no compensamos ese gasto público y ese consumo por inversión, pues vamos a tener problemas, digamos, en el crecimiento”, advirtió.
Vivienda, tasas y apoyos focalizados
Los banqueros enfocaron buena parte de la discusión en la vivienda. Juan Carlos Gómez, presidente de la Fundación Grupo Social, señaló que el principal obstáculo para comprar casa sigue siendo reunir la cuota inicial. “Esa cuota inicial hoy está mucho más lejos que lo que estaba antes. Y tenemos entonces que generar los estímulos que permitan que esa cuota inicial la puedan acumular las personas”, dijo.
Entre las alternativas que propuso estuvieron revivir beneficios tributarios al ahorro en cuentas AFC y en fondos de inversión colectiva destinados a la cuota inicial, así como retomar esquemas como Semillero de Propietarios, donde el arriendo ayuda a construir historia financiera antes de comprar. También mencionó un subsidio a la tasa focalizado.
Gutiérrez sumó otras dos fuentes de ahorro: los fondos de pensiones y las remesas. Sobre los primeros planteó: “Usemos algo desde los fondos de pensiones para que la gente pueda ir construyendo ese ahorro para la cuota inicial y después para poder acceder a vivienda”. En el caso de las remesas, sugirió orientarlas al pago de cuotas de vivienda y no solo al consumo.
El presidente del Grupo Cibest, Juan Carlos Mora, planteó, además, revisar el llamado loan to value, es decir, cuánto del valor de una vivienda puede financiar un banco. Según dijo, “creo que es un momento, cuanto menos para dar la discusión sobre lo que llamamos el loan to value, cuánto de la vivienda se puede financiar”.
Garantías estatales y costo del crédito
La tasa de interés fue otro de los puntos centrales. Miguel Cortés, presidente del Grupo Bolívar, señaló que, con la tasa del Banco de la República en 12,5%, el margen para reducir el costo de los créditos sigue limitado. “Si no baja la tasa, los bancos no podemos bajar las tasas. Y si nosotros no podemos bajar las tasas, pues no crece la economía. Así de sencillo”, dijo.
Cortés calculó que una reducción de un punto en la tasa puede impulsar las ventas entre 8% y 10%. También defendió el subsidio a la tasa para vivienda de interés social y prioritaria, al considerar que resulta menos costoso que subsidiar la compra. A su juicio, con unos 60.000 subsidios el sector retomaría crecimiento.
Gutiérrez insistió en que el problema es macroeconómico y no solo del sistema financiero. “No es un tema de la tasa de interés del sector financiero, es un tema macro. Nosotros lo que necesitamos es un ajuste fiscal creíble, que haya un control de la inflación y que nos permita que las tasas de interés bajen en el mediano plazo”, enfatizó.
Mientras ese alivio llega, Mora defendió las garantías estatales para repartir el riesgo y abaratar la tasa final del crédito. Explicó que no implicarían un desembolso directo de caja, aunque sí requerirían capitalizar el Fondo Nacional de Garantías. “El multiplicador es enorme y si compartimos el riesgo, el Gobierno puede poner su parte sin un esfuerzo fiscal grande”, concluyó.
Con información de Portafolio.

